Este invierno llegó la fiebre del morado y como siempre pensé que se quedaría en algo pasajero. Charoita y fluorita fueron las piedras que mas éxito tuvieron en navidad, pero desde que puse el primer corazón de amatista en un collar no he parado de repetir.
A estas alturas ya conocéis mi afición a las piedras "maxi", para mi, el collar tendría que estar montado todo con piezas de este tamaño, pero eso no hay cervicales que lo soporten...
Bueno, si voy colando alguna de vez en cuando, me conformo.
Siempre pensé que la amatista era una pieza de lo mas clásica, sobre todo ésta por su pulido y su talla en corazón, pero entre el cuero, el metal en plata y las bolas de amatista mate han salido unos collares de lo mas actuales, que combinan perfectamente con los tonos del verano.
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